Noelia Tadeo Garrido

Un lugar con historia para visitar, Brañosera


Noelia Tadeo Garrido

En la vertiente sur de la Sierra de Híjar, incluido en la comarca de la Montaña Palentina y en la Ruta del Besaya perteneciente al Camino de Santiago del Norte y considerado el primer ayuntamiento de España, cuya fecha de creación es el año 824, encontramos Brañosera.

Este municipio comenzó su andadura como parte del Reino de Asturias, pero hoy en día es un pueblo más de la provincia de Palencia, con sus acompañantes Orbó, Salcedillo, Valdeberzoso y Vallejo de Orbó. Situado a 118 kilómetros de la capital palentina y con más de 200 habitantes, Brañosera merece ser visitado. Brañosera ha formado parte de la historia desde hace más de 1.000 años atrás, cuando el 13 de octubre del año 824, el conde Munio Núñez otorgó a los pobladores de Brañosera la Carta Puebla, un documento que los llevaría a formar parte de la historia por ser el primer ayuntamiento español. Pero, no tan jovial, hay otro hecho que les trasladó a la actualidad nacional.

En 1988 apareció muerto un ejemplar de oso pardo de más de 200 kg, según los datos a consecuencia del disparo de un cazador cuando el animal apareció de improviso dispuesto a atarcarle. La trascendencia del asunto fue considerable puesto que llegó a los tribunales, no obstante, el cazador fue absuelto. Los habitantes de Brañosera, ante tal acontecimiento, apodaron ‘El Rubio’ al oso y lo convirtieron en un símbolo de lucha por la defensa de esta especie en peligro de extinción en la Cordillera Cantábrica.

Los datos sobre esta localidad vienen del Imperio Romano, puesto que según estudios en sus límites estaba la ciudad celtíbera de Vadinnia, un bastión cántabro de gran resistencia contra el Imperio Romano. Además, así lo explica el Fuero de Brañosera: “parte del Monto Vinnio a cuyos pies fue fundada por Munio Núñez y Argilio la villa de Brannia Ossaario; allí donde los guerreros de la heroica y fiel Cantabria contra Roma pelearon en defensa de su patria; tiñendo su noble sangre la corriente de las aguas del Rubagón, que en su día por entre el carbón resbalan”.

No obstante, hasta la repoblación del siglo IX no se encuentra más información sobre Brañosera. A partir de este momento, los cristianos que habitaban en las montañas del norte del país comenzaron a trasladarse y este fue uno de los lugares escogido para su asentamiento. Es por ello que llegaron hasta aquí los foramontanos de Malacoria, procedentes del interior de Cantabria.

A través del nacimiento del Ebro llegaron al territorio de ‘brañas altas y osos’ lema que da nombre al municipio. Estos formaron el consejo de Brañosera bajo la Carta Puebla ya mencionada del conde. Sin embargo, fue precisamente para organizar la repoblación cuando se concedió dicha carta, bajo la cual el Conde incluyó dos condiciones para usar de manera libre todo el valle. La primera era entregar parte del uso al que quisiera poblar el valle y la segunda abonar al conde la mitad de la paga. A cambio, los vecinos estarían exentos de vigilancia militar y del servicio en los castillos cercanos.

Su ubicación geográfica le ha convertido en paso habitual de varias competiciones ciclistas como la Vuelta Ciclista a Palencia y la Vuelta Ciclista a Castilla y León. En gran parte esto es gracias a la proximidad del refugio alpino El Golobar, un proyecto de Parador de Turismo y estación de esquí subvencionado por la Diputación de Palencia a comienzos de los años 70.

Entre su patrimonio artístico e histórico destacan la Iglesia de Santa Eulalia, la Iglesia de San Miguel, un puente romano y la iglesia de San María la Real. La iglesia de Santa Eulalia, de arte románico y datada del siglo XVIII. En este templo convergen varios estilos arquitectónicos debido a los daños que ha sufrido a lo largo de la historia, sobre todo durante la Revolución de 1934. En el actual cementerio aparece la iglesia de San Miguel, donde se encuentra una lápida de consagración que data del año 1118.

En otra localidad de su término municipal, Valberzoso, se puede visitar la iglesia de Santa María la Real, un edificio de estilo románico. no obstante, aunque su cronología es posterior a la época de construcción de la caja muraria basilical, en el presbiterio y ábside se destaca una serie de pinturas al fresco retocadas al temple de finales del siglo XV, obra del pintor Maestro de San Felices.

Como no podía ser de otro modo, la gastronomía es otro punto de interés de la localidad, muy condicionada por la climatología. En la época invernal son típicas las sopas de ajo, las carnes guisadas y las piezas de caza, como el jabalí o el venado. Asimismo, durante todo el año se puede degustar el cordero lechal de castilla junto con especies autóctonas como la trucha, los caracoles y las setas. sin olvidarnos de la cecina que constituye una sabrosa y saludable fuente de alimentación además de un atractivo que hace la boca agua a los visitantes de la zona.

Brañosera también es rico en festividades, ya que celebran siete festejos a lo largo de todo el año. Entre ellas encontramos el Concejo de Reyes el 6 de enero, las Marzas el último día de febrero, la Misa del Concejo el tercer domingo de junio, el Día de Torreón el primer domingo de agosto, el día del fuero el 13 de octubre y La Mojonera, en septiembre pero solo cada 9 años, la próxima en celebrarse será en 2018. Sin embargo la mayor fiesta es la Semana Grande en honor a Nuestra Señora y de San Roque que tiene el punto de mayor auge los días 15 y 16.

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