Noelia Tadeo Garrido

Un mirador en Tierra de Campos


Noelia Tadeo Garrido

La provincia palentina cuenta con un sinfín de recursos turísticos distribuidos a lo largo y ancho de su geografía. Para ofrecer un orden turístico a los viandantes que llegan hasta estas tierras, la Diputación ha establecido una serie de rutas, de las cuales conoceremos la primera. Esta ruta recorre al menos siete localidades con paradas obligatorias para los visitantes.

Su comienzo se sitúa en Ampudia, una villa que alberga un castillo y una colegiata dignos de admiración; pasa por Meneses de Campos, cuya iglesia está considerada Bien de Interés Cultural desde 1993; Capillas, Castromocho, Fuentes de Nava, Autillo de Campos y Frechilla. Sin embargo, el municipio que ocupa el principal interés de estas líneas es Autilla del Pino, un paraje singular desde donde los turistas son capaces de divisar innumerables localidades terracampinas y de la zona de la Nava gracias a su mirador. Pero no solo este motivo artístico es el principal reclamo turístico, la iglesia de la Asunción y la Ermita de las Angustias confirman el resto de la visita para los curiosos e incluso sus bodegas para los amantes del buen comer.

Mural en Autilla del Pino. Foto Susana García.

Mural en Autilla del Pino. Foto Susana García.

A tan solo 10 kilómetros de distancia de la capital Palentina y con 231 habitantes, Autilla del Pino se ha convertido en un lugar destacado para conocer al detalle los lugares más recónditos de la provincia. El origen del nombre del municipio se remonta al siglo X, cuyo significado se corresponde con la mezcla de los lemas “el lugar de la pequeña altura” y el “cerro peñascoso”, ambos asociados a su situación geográfica, a 860 metros de altura.

La memoria histórica de la localidad queda demostrada en su arco principal, un vestigio de la muralla que rodeaba la ciudad antiguamente. Además, destaca la Iglesia Parroquial dedicada a la Asunción. Este templo, de estilo herreriano, data del siglo XVI, al igual que la Ermita de las Angustias, ubicada en una de las eras cercanas al municipio, en cuyo interior alberga interesantes obras de imaginería sacra. La iglesia fue construida en ladrillo y piedra, pero lo más reseñable es la escultura de la Piedad del silgo XVI que acoge entre sus muros, junto con un retablo salomónico y una escultura de San Roque, ambas obras atribuidas a Simón de Berrienza. Cabe señalar que el monumento ha sido restaurado en varias ocasiones, sin embargo se conserva su inicial abolengo y su esbelta torre.

Mirador de Autilla. Foto: Ayuntamiento

Mirador de Autilla del Pino. Foto: Ayuntamiento

Otro de los atractivos de Autilla es su Museo Agrícola y Etnográfico, un centro que alberga aperos y útiles de labranza de épocas pasadas junto con otros materiales típicos de Tierra de Campos. El museo está ubicado en las antiguas escuelas de la localidad, con lo que se entiende que aquel que visite el lugar saldrá con una enseñanza bajo el brazo. Con la observación de los distintos artilugios, los turistas son capaces de conocer de primera mano cómo eran las profesiones de los antiguos habitantes de la zona. Los trabajos del campo, la producción de alimentos, la organización social, la religiosidad, la vestimenta y la educación están presentes en el museo gracias a los utensilios. Este contacto con las raíces culturales ayudará a configurar la memoria histórica como un elemento clave para la adquisición de la propia identidad cultural.

Aunque no sea habitual visitar los campos que rodean los municipios palentinos, en este caso, el turista no puede abandonar la localidad sin dar un paseo por ellos para ver las chabolas cupuliformes o picotas, unos habitáculos caracterizados por su estilo primitivo y su uso de refugio en los páramos, como albergues pastoriles y de labriegos.

El último de sus encantos, pero no por ello el menos importante, es el “Mirador de Tierra de Campos”. Desde este curioso paraje, los turistas pueden observar el llamado “Mar de Castilla”, un gran número de municipios terracampinos y de la zona de la Nava. Esto lo permite su posición, a 860 metros de altura. De hecho, desde aquí se llegan a ver las siluetas de la Montaña Palentina, situada a más de 100 kilómetros de distancia.

Recientemente, Chisco Graffiti, en colaboración con Tente Lagunilla, ha realizado un mural para homenajear a los pueblos de Tierra de Campos y a la Montaña Palentina, una manera original de dar un giro a la imagen que presentaba este mirador. En esta pintura de 30 metros, que se inaugurará el próximo 21 de enero, a simple vista se pueden ver los monumentos de municipios como Villerías, Torremormojón, Pedraza de Campos, Baquerín de Campos, Revilla de Campos, Mazariegos, Autillo de Campos, Fuentes de Nava, Villamartín, Cascón de la Nava y Becerril de Campos, entre otros.

Además, se ha reservado un espacio para dibujar la iglesia de Autilla y las ruinas del castillo de Paradilla del Alcor que, de espaldas al mirador, emergen como testigos de su historia. Al pasar por la ladera del mirador, el visitante no puede olvidarse de las bodegas que recorren este camino, un lugar idóneo para merendar con amigos y disfrutar de la comida castellana antes de partir de regreso a su lugar de origen.

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