La Voz del Pueblo

Regreso al pasado en la villa romana de Almanara-Puras


Raquel González

Entre los términos municipales de Almenara de Adaja y Puras, en la línea divisoria de Valladolid y Segovia, se encuentra la villa romana mejor conservada de toda la provincia vallisoletana. 

Sus restos datan del siglo IV y destaca por la buena conservación de sus mosaicos, ya que gran parte de ellos han llegado intactos hasta el siglo XXI. Las instalaciones no solo constan de los vestigios excavados de la villa, sino que también cuentan con la reproducción a tamaño natural de una supuesta casa de campo romana de la misma época y la exposición del Museo de las Villas Romanas.

Su origen

A través de diferentes excavaciones, se ha concluido que antes de esta villa hubo otra del siglo III de menores dimensiones y categoría, aunque de ella solo se conservan unas termas. No se conoce el nombre de los propietarios ni de sus actividades, pero el lujo de los mosaicos y los objetos aparecidos evidencian que se trataba de una familia bastante rica que utilizó la casa como vivienda habitual.

Las casa tiene una extensión de 2500 metros cuadrados, articulados en torno a dos patios con columnas, también conocidos como peristilos. Además, en el terreno de alrededor contaba con otras estancias para criados y colonos, además de los edificios propios de una granja. La planta se encuentra dividida en dos zonas diferenciadas: una para la familia y otra dedicada a los invitados, visitas sociales o de negocios. Las termas, situadas al oeste, conforman una prueba más del alto estatus del dueño de la casa.

Villa romana de Almanera-Puras

Mosaico de Pegaso. Foto: EnPueblo

La actividad de la villa duró poco más de un siglo, ya que en el siglo V se empieza a detectar un paulatino abandono. Más tarde, la casa sirvió como refugio y como cantera para posibles edificios de otro lugar. En algunas habitaciones se perciben restos de hogueras, que deterioraron aún más el estado de los mosaicos. Después del siglo V no existen noticias sobre la propiedad.

Sin duda, uno de los principales atractivos de la villa se encuentra en sus mosaicos, ya que existen un total de 400 metros cuadrados cubiertos con ellos. Los mosaicos de la villa tienen diferente calidad y prácticamente en su totalidad están formados por formas geométricas, como círculos enlazados, nudos, flores de lis, peces y otras figuras. En la estancia considerada como el salón de la familia se sitúa el mosaico más notable de todo el conjunto: el conocido como PegasoLa escena cuenta la historia del caballo alado, cuando llega a los pies del monte Helicón, enviado por Poseidón para solucionar el crecimiento del monte. Pegaso, representado en este caso sin alas, opta por dar una patada en el suelo e inmediatamente surge un manantial, al mismo tiempo que el monte se va deshinchando progresivamente.

Excavaciones y mantenimiento de la villa

En 1887 llegaron las primeras noticias relacionadas con esta villa romana, pero hasta el año 1942 no comenzaron los primeros trabajos arqueológicos, dirigidos por  Gratiniano Nieto Gallo, profesor de la Universidad de Valladolid. En ese momento se descubrieron los 400 metros cuadrados de mosaico en un espacio de 1500 metros.

Museo de las Villas Romanas. Foto: EnPueblo.

Museo de las Villas Romanas. Foto: EnPueblo.

En 1969 la Diputación de Valladolid compró los terrenos donde se suponía enterrada la villa romana y comenzaron una serie de trabajos descubriendo poco a poco nuevas estancias de la villa. Treinta años más tarde, la Diputación y la Universidad de Valladolid llegaron a un acuerdo para favorecer las excavaciones, su estudio, su mantenimiento y la puesta en marcha del museo. Este último recoge información muy variada, desde las maquetas que reconstruyen un modelo de villa con su entorno geográfico, pasando por muchos temas, como la artesanía, agricultura, productos del campo y costumbres de la época. También se recogen en vitrinas las reproducciones de muchos de los objetos hallados en la excavación. Además, realiza un repaso por la historia de la civilización romana en nuestro país.

En definitiva, la visita a la villa romana de Almenara-Puras se antoja como una actividad obligada para todos los amantes de la historia, ya que conforma un lugar ideal para conocer más de cerca un pasado que se nos antoja muy lejano, pero que, indudablemente, forma parte de nuestros antepasados.

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