Noelia Tadeo Garrido

Támara de Campos, una villa de interés cultural


Noelia Tadeo

Tan solo 24 kilómetros separan Palencia de un pequeño municipio ubicado en plena Tierra de campos y recorrido por un rico patrimonio histórico-artístico de gran diversidad, se trata de Támara de Campos, declarado Bien de Interés Cultural. El reconocimiento de esta villa llega a nivel nacional ya que es el lugar de nacimiento de del fundador de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), Sinesio Delgado, y gracias a la actuación del día 26 de julio de los organistas Susana García Lastra y Mateo Von Figlioli en la iglesia de San Hipólito.

Los orígenes del municipio se remontan a la repoblación en el siglo X, cuando formaba parte de Las Nueve Villas, un conjunto de poblaciones que compartían términos comunes, con ordenanzas propias y con un gobierno federado que se reunía en Támara. Estas villas no eran otras que Amusco, Amayuelas de Abajo, Amayuelas de Arriba, Támara, Ferrombrada, Piña de Campos, Villa Onielo, San Esteban y Alba. En 1352 Pedro I las incorporó a la merindad de Monzón de Campos, salvo Támara que se erigió como villa de realengo con una administración independiente.

Vista general. Foto: Ayuntamiento Támara de Campos.

Vista general. Foto: Ayuntamiento Támara de Campos.

El topónimo de esta curiosa localidad proviene del término ‘tamo’ que significa paja menuda, aunque en ocasiones se ha vinculado con la palabra ‘tamarón’, derivada de Tama. A pesar de la disparidad en el surgimiento del nombre, existen documentos que datan la aparición de Támara en el año 968. La villa se ha consolidado como centro histórico a consecuencia de la batalla de Tamarón en 1073 donde se enfrentaron Fernando I de Castilla y Bermuda III de León. En 1127 volvería a ser protagonista de otro litigio histórico cuando se celebraron las Paces de Támara entre el rey Alfonso VII de Castilla y León y Alfonso I de Aragón.

La cercanía del Camino de Santiago ha facilitado su bonanza económica, centrada actualmente en el sector primario y en el turismo rural. A caballo entre los siglos XII y XIII se fundó un hospital de peregrinos bajo la administración de la Orden de San Juan de Jerusalén, clave para la prosperidad del municipio. Su construcción fue una gran aportación social y turística debido a su emplazamiento junto a una iglesia románica. A pesar de su importancia histórica y cultural, su población ha decaído en los últimos años hasta tener censados en 2015 a 79 habitantes, una cifra muy diferente a los 1.400 habitantes a finales del siglo XVI, debido principalmente al envejecimiento de la población.

El núcleo arquitectónico del municipio lo constituye la plaza de San Hipólito el Real, donde se emplaza la iglesia de San Hipólito, consagrada al patrón de la villa, de estilo gótico, construido en el siglo XIV, con añadidos renacentistas y barrocos.  El coro, de estilo gótico florido datado en el siglo XV, alberga un órgano del siglo XVIII, obra de Agustín Merino de la Rosa, restaurado en 1986. Actualmente solo se utiliza para los conciertos. El próximo tendrá lugar el 26 de julio a cargo de Susana García Lastas, organista auxiliar del Hospital de los Venerables en Sevilla, y del organista de la basílica San Martini Maggiore de Bolonia, Mateo Von Figlioli. Este concierto se enmarca dentro de la programación cultural “Espiga, cosecha cultural 2016”, en el Festival de órgano Provincia de Palencia organizado por la Diputación palentina.

Iglesia. Foto: Ayuntamiento Támara de Campos.

Iglesia. Foto: Ayuntamiento Támara de Campos.

En un recurrido a pie, los turistas pueden percibir el aire medieval que posee la localidad terracampina gracias a las dos puertas que se conservan de una antigua muralla del siglo XI. El barrio de la Serna guarda en su interior el Monasterio de San Miguel, un antiguo tempo románico. Entre las maravillas arquitectónicas que se pueden visitar, es necesario nombrar la ermita de la Virgen de Rombrada con fecha de datación inconclusa debido a la mezcla de estilos arquitectónicos en su edificación. La Iglesia-Castillo perteneció a los Caballeros Hospitalarios de la Orden de San Juan de Jerusalén, dueños de la zona alta del municipio, pero hoy en día se trata de la Casa Consistorial.

Como es de rigor entre los pueblos palentinos, no se puede abandonar una localidad tan espectacular sin conocer sus festividades, la mayoría de ellas de origen religioso. En primer lugar, el 25 de abril se celebra la romería de San Marcos en la ermita de Rombrada, donde se obsequia a los feligreses con pan y queso. El 3 de mayo tiene lugar la fiesta de La Cruz, cuando se lleva hacia la ermita la imagen trasladada a la iglesia en abril. Este festejo tiene una tradición arraigada ya que proviene de 1502, además se incluye un elemento llamativo, la danza de paloteos. Durante el mes de agosto, en concreto el día 13, se celebran las fiestas patronales en honor a San Hipólito. Tras una visita por sus tradiciones y por sus calles no puede faltar un buen almuerzo en cualquiera de los locales hosteleros para coger fuerzas y continuar caminando por otras localidades palentinas.

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