Duero-Esgueva

Encinas de Esgueva, un pueblo muy dulce


Flores y miel conviven en un pueblo del que se dice que en otros tiempos estuvo poblado de encinas y que hoy vive a la vereda del Esgueva, a 55 kilómetros de la capital vallisoletana

Galería fotográfica de Encinas de Esgueva

Encinas de Esgueva cuenta con una importante actividad apicultora desarrollada por algunos vecinos del pueblo, generalmente, por afición. Esto no quita, sin embargo, que se produzca una miel de sublime calidad que han permitido que esta se comercialice tanto en el pueblo como en otros de la comarca. Es el propio productor quien envasa en tarros de vidrios de un kilo o también de dos, más conocido como “en panal”.

La mayoría de la producción de miel procede de polifloral, bien sea de tomillo, espliego, romero, encina y otras flores en menor proporción. Otra pequeña cantidad tiene su origen en mono florales de Lavandin, un cruce entre espliego y lavanda.

Castillo Encinas de Esgueva. Foto: Valladolid, de pueblo en pueblo

Castillo Encinas de Esgueva. Foto: Valladolid, de pueblo en pueblo

Por otro lado, Encinas de Esgueva se rinde a los pies de su majestuoso castillo-fortaleza del siglo XIV. Se encuentra en buen estado de conservación, fruto de la restauración que tuvo en el exterior, si bien es cierto que su interior se encuentra desmantelado. De planta cuadrada y si bien parece tener cuatro altas torres en las esquinas, en realidad solo son dos: una de ellas es la del homenaje en la que se abre una ventana geminada. La puerta de ingreso es un arco ligeramente apuntado y protegido por un matacán defensivo desde lo alto del lienzo.

En 1394 Diego López de Zúñiga – I señor de Béjar- compra la villa de Encinas, ubicada en la línea defensiva del Esgueva, y construye el castillo. En 1574 Francisco López de Zúñiga, IV duque de Béjar, vende las villas de Encinas y de Canillas de Esgueva a Antonio del Río Aguilar, regidor de Segovia. Con la intención de convertir el castillo en residencia familiar, el regidor abre grandes ventanales -hoy cegados- y construye el desaparecido patio renacentista, colocando los escudos de su familia sobre las esquinas de las torres, que todavía se conservan.

Iglesia Parroquial de Encinas. Foto: Valladolid, de pueblo en pueblo

Iglesia Parroquial de Encinas. Foto: Valladolid, de pueblo en pueblo

En los años 50 del siglo pasado es adquirido por el Ministerio de Agricultura y convertido en silo de cereales. Actualmente, la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León ostenta la titularidad aunque es el Ayuntamiento de la localidad quien se encarga de gestionarlo.

Otro de los edificios de interés es la iglesia parroquial dedicada a San Mamés. Es un edificio gótico del siglo XV de piedra que consta de tres naves cubiertas con bóvedas de crucería. La obra de arte más interesante es el retablo plateresco con esculturas del siglo XVI, atribuidas a algún seguidor palentino de Francisco Giralte o Juan de Valmaseda, que representan a la Asunción, a San Antón y a San Roque.

El programa iconográfico del retablo se completa con pinturas sobre tabla de la segunda mitad del siglo XVI, que representan a San Cosme y San Damián acompañando al donante, la Piedad y San Miguel con San Blas y la donante, las tres situadas en el banco; y la Anunciación, el Nacimiento, la Presentación de la Virgen y el Abrazo ante la puerta dorada, situadas en el cuerpo del retablo. Entre la platería con que cuenta el templo destacan un cáliz sobredorado, de la segunda mitad del siglo XVI, de Pascual Abril y una cruz parroquial que se puede atribuir a este mismo platero.

Embalse de Encinas. Foto: Valladolid, de pueblo en pueblo

Embalse de Encinas. Foto: Valladolid, de pueblo en pueblo

A tres kilómetros del municipio, por camino de tierra, se sitúa el embalse de Encinas, uno de los tres que existen en la provincia. En lo referente a lo festivo, cabe destacar las que sin lugar a dudas son más importantes para los 275 habitantes, las fiestas Patronales de San Roque. La fiesta mayor por excelencia, se celebra los días 16 (San Roque) y 17 de agosto (día de San Mamés). Este último día se celebra al caer la tarde con una gran sardinada organizada por el Ayuntamiento en la explanada del Castillo, donde todos los vecinos del pueblo se reúnen con un gran ambiente.

 Rebeca Díez (@RebecaDMelero)

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