Noelia Tadeo Garrido

Frómista, de pueblo judío a villa turística


Si algo caracteriza la provincia de Palencia es su estilo románico, muy presente en muchos de sus pueblos. Y como no podía ser de otro modo, un ejemplo de ello es Frómista. Una villa cuya época de mayor esplendor se sitúa en el siglo XI, momento en que se fundó el Monasterio de San Martín con su iglesia románica como símbolo. Pero su fama también deriva de tres motivos que aparecieron en la época medieval, San Telmo, El Milagro y Los Judíos.

En el siglo XV, Frómista estuvo dividida en dos jurisdicciones, hasta que en 1472, Gómez Benavides consiguió unificarlas al añadir el barrio de San Martin y fundar, un año más tarde, el Monasterio de Nuestra Señora de la Misericordia, de la mano de monjes benedictinos.

Vista general municipio. Foto: Web Ayuntamiento Frómista

Vista general municipio. Foto: Web Ayuntamiento Frómista

La villa se ha dado a conocer en la provincia palentina por diversos motivos. Y no precisamente por la polémica de la construcción de un edificio que obstaculiza la visión de San Martín, un templo románico del siglo XI y uno de los más complejos de toda Europa. Ha conseguido su fama gracias a los elementos decorativos con que cuenta, como los ábsides y el cimborrio, los canecillos e impostas y los capiteles labrados junto con imágenes sacras y profanas del interior.

Entre sus personajes ilustres destaca Pedro González Telmo, hoy conocido como San Telmo e invocado como patrono de las gentes de mar. Tuvo su momento de gloria en el siglo XIII. Es conocido el apodo de “judío” para nombrar a los fromisteños. El sobrenombre tiene su origen en la comunidad judía que habitó durante siglos en la villa. Los judíos estuvieron presentes en Frómista desde el siglo XI, con Fernando I, cuando les otorgó facilidades para establecerse en Palencia por su fama de hombres hábiles y activos.

Tiempo después, durante el reinado de Alfonso X (1221-1284) el número de judíos incrementó, pues quienes huían de Al-Ándalus perseguidos por almorávides y almohades encontraron en el pueblo su nuevo lugar de residencia. A finales del siglo XV la comunidad judía conformaba la cuarta parte de la localidad. El momento de desaliento para la demografía llego con su expulsión en 1942.

San Martín. Foto: Web Ayuntamiento Frómista

San Martín. Foto: Web Ayuntamiento Frómista

Y con judíos sigue la historia. La “Villa del Milagro” fue testigo de un suceso singular acaecido en 1435. Tal fue la situación que se conoce como un milagro. Un vecino del pueblo, Pedro Fernández de Teresa, pidió dinero prestado a un judío llamado Matudiel Salomón. Cuando el primero hubo de devolver el préstamo se desoyó del tema, a lo que el judío respondió con una denuncia eclesiástica que acabaría con la excomulgación de Pedro. Ante esto reaccionó con la devolución del dinero, pero sin confesar su falta.

Más tarde, este hombre enfermó y pidió confesión con el párroco de Frómista. En el momento de la comunión, el clérigo no pudo entregarle la forma, pues esta se hallaba adherida a la patena. A fin de solucionar el problema, el cura preguntó al enfermo si ocultaba algún pecado y este le explicó la situación vivida con el judío. A pesar de su confesión, la forma no se despegó y el párroco decidió colocarla en custodia en San Martín. En la casa donde ocurrió tal situación se puede ver la inscripción “piedra del milagro”.

Desde el siglo XVI hasta el XVIII el pueblo vivió una época de gran decadencia en la que destacó su apoyo a los comuneros, la expulsión de los judíos y la peste. Con la construcción del Canal de Castilla el panorama se muestra menos desolador y deja paso a un cambio. El Canal supuso una animación moderada de la economía, propició el regadío, el transporte y la aparición de fábricas de harina.

Plaza San Telmo. Foto: Web Ayuntamiento Frómista

Plaza San Telmo. Foto: Web Ayuntamiento Frómista

Otro momento de auge fue a comienzos del periodo constitucional (1883) cuando la localidad se constituye en municipio en el partido de Carrión de los Condes. A su vez, aumenta la población que se estabiliza sobre todo con la llegada del ferrocarril del norte, una oportunidad que se aprovechó correctamente debido a las dificultades económicas de la región.

La historia también ha propiciado el turismo de Frómista. Es tal que el Camino de Santiago la convierte en una parada obligatoria para los amantes de la cultura. Y para aquellos a quienes les guste más otro tipo de turismo está El Camino del Agua, con el Canal de Castilla.

Después de tanta historia todavía queda hueco en este pueblo para sus monumentos. Pero, ¿por dónde empezamos? Se trata de una villa muy rica en patrimonio histórico y que cuenta nada menos que con tres iglesias, una ermita y un museo.

En 1944 la Iglesia de Santa María del Castillo fue declarada Bien de Interés Cultural. Actualmente no es sede eclesiástica, sino que alberga un montaje multimedia sobre el Camino de Santiago, titulado Vestigia, Leyenda del Camino. Entre visita y visita, se puede aprovechar el tiempo de descanso y de relax para pasear por sus calles mientras se degustan sus pastas y dulces típicos.

Santa María del Castillo. Foto: Web Ayuntamiento Frómista

Santa María del Castillo. Foto: Web Ayuntamiento Frómista

San Pedro es una iglesia gótica construida entre los siglos XV y XVI. Es interesante la portada renacentista, trazada por Juan de Escalante. Asimismo, destaca el grupo del Descendimiento de Juan de Valmaseda y obras de autores de la época como Gregorio Ferrero y Francisco Trejo. Junto a este templo se encuentra el Museo Etnográfico de Rodolfo Puebla. Se trata de una iniciativa privada que muestra la vida cotidiana en Frómista y Castilla durante la primera mitad del siglo XX.

Y después de tanto turismo, que mejor plan que salir de fiesta. El lunes siguiente al de Pascua se celebra San Telmo. Una celebración tradicional cuyo acto central es la procesión cívica de “El Ole” el domingo por la noche. Los participantes bailan con palos, porras y escobas al son de canticos populares.

Para los jóvenes se celebra la fiesta de los Quintos, aunque de fecha variable. Este año, además, tiene lugar en marzo, exactamente este fin de semana, desde el 20 al 22. ¡No te lo pierdas!

Noelia Tadeo Garrido

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