Jesús Zalama

Los emigrantes


Tengo un grupo de Whatsapp con catorce colegas. De ellos, cinco están fuera de España. De los nueve restantes, alguno ya ha volado de la provincia y de la comunidad para buscarse la vida.  Algunos se atreven a denominar a esto ‘movilidad exterior’. No, para mí estos colegas del whatsapp son expatriados, lo siento.

Y sí, lo son porque no es su mayor gusto estar fuera. Cierto es que nadie les puso una pistola en la cabeza camino del exilio, ninguno morirá en Colliure a lo Antonio Machado, pero si tuvieran algo por lo que quedarse en España, aquí estarían. Así, no tendría yo que escribir esto.

Fíjense por donde, que la familia, amigos, personas cercanas… la vida, en definitiva, la tienen en aquí. Vamos, que su marcha es dejar una vida entera, díganme si eso es movilidad exterior o emigración. ¿Volverán? Suponemos que sí. Al menos alguno ha podido permitirse el lujo- supremo, ya ves tú- de volver a casa por Navidad como el turrón. Algunos más blandos y otros más duros.

Jesús A. Zalama

Jesús A. Zalama

Dice la RAE que expatriado es aquel que vive fuera de su patria. Gran definición, sí señores. Expatriados son todos los jóvenes de este país que marchan fuera de las fronteras del mismo a buscarse la vida. Que sí, que ahora estamos en una sociedad global y todo lo que tú quieras, pero que no se marchan de aquí los no cualificados, no, que se van con sus carreras y sus matrículas, con su formación ya terminada o por mejorar. Es lo que llaman ‘fuga de cerebros’, que para algunos no será más que una película de risa, pero claro, esos mismos tampoco se marcharán de aquí nunca.

Esa es la pena. ¿Quiénes quedamos aquí? Pues yo de momento para escribir esto, pero ¿habrá alguien que escriba sobre mi marcha cuando me vaya? Es probable, mejorar lo presente no es difícil, pero al que me sustituya le acabará pasando lo mismo y así hasta que no quede nadie.  “Primero se llevaron a los comunistas, pero a mí no me importó porque yo no lo era; enseguida se llevaron a unos obreros, pero a mí no me importó porque yo tampoco lo era…”. Bertolt Brecht, poeta y dramaturgo alemán. Vaya, que llegará el día en que le toque marcharse al último que sepa escribir que los demás no hemos ido y ya nadie sabrá que nos fuimos.

Es la cruda realidad de la España joven y aplicada del momento. Y esto es extrapolable a Castilla y León y a esta provincia, Valladolid. Los expatriados buscan la patria que les ha sido impuesta, la del dinero. Nos han enseñado a que sin él no eres nada, y para ser alguien se están marchando.

Siempre se van los mejores. Esto es tan cierto como escalofriante, y de España se están yendo los mejores. Los formamos, muchas veces con las merecidas y siempre necesarias subvenciones públicas, y los soltamos. Esto es como el pescador que coge el pez y lo suelta. Que sí, que si no lo necesita para comer, pues pasas el rato, pero si hay quien muere de hambre…

Pues eso, que ojalá no marchemos más y que los que estén fuera tengan la oportunidad de volver dignamente. A quien esté al cargo de esto, solo decirle que no quiero renombrar el grupo de Whatsapp como ‘Los expatriados’.

Jesús Zalama (@pumazalama)

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