Tierra de Medina

Nava del Rey, el sonido del silencio


Aquel hombre llevaba a su hijo a hombros, cuando alzó las manos y las movió en el aire. Tomás aplaudía en medio del silencio de una procesión en Nava del Rey.

El Domingo de Ramos dejaba atrás la Giralda de Sevilla. Y con ella, una Semana Santa reconocida a nivel internacional. Poco más de 500 kilómetros recorridos, sumados a un par de paradas necesarias para el pequeño de la familia.  Y con los pies en suelo vallisoletano, saludaba a otra Semana Santa conocida internacionalmente. Tomás se casó sin decirle “sí, quiero” a su mujer. Tampoco le hacían falta las palabras, tampoco las tenía. De hecho, nunca las tuvo. Sordomudo desde nacimiento, supo cómo hablarle a la vida y al amor. De ese nació Adrián hace cuatro años. “Sí, el año del Mundial,” sonrió Lorena, su mujer.

La familia sevillana llegaba a Valladolid para disfrutar de unas procesiones diferentes. “En Sevilla son muy característicos los gritos de pasión”, comentó Lorena. Nada que ver con una forma de vivir y sentir una semana diferente en la tierra de Delibes. “En Valladolid se escucha con el corazón y se habla el lenguaje del amor, como yo”, compartió Tomás. Sus manos, las que sostenían a su pequeño, eran su palabra.

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Semana Santa, Nava del Rey

Dos días en la capital del Pisuerga donde hicieron amistad con una familia vallisoletana. “La verdad es que no sé de dónde sacan que en Valladolid sean bordes”, bromeó la mujer de Tomás. Una tarde entre cafés, les invitaron a conocer la “Giralda de Castilla”. A escasos 50 kilómetros de la ciudad se levanta la Iglesia de los Santos Juanes en Nava del Rey. Comparada, precisamente, con el monumento más característico de la capital hispalense.

Oración del Huerto

Oración del Huerto

Bajo la sombra de su torre se encontraban los cofrades que miraban al cielo de Nava del Rey. Una gran nube negra parecía ir en contra de la historia navarresa. El municipio vallisoletano se encontraba de estreno. La procesión de aquella noche de Martes Santo, se recuperaba tras más de 60 años de ausencia. Paisanos y turistas, como Tomás, asistían a la  Procesión de la Vera Cruz. Iban a poder ver como la talle del Ecce-Homo se convertía en protagonista en la Ceremonia de La Coronación.

Pero la historia estaba escrita. Tomás levantó a su hijo, que quería tocar con los dedos el campanario de la Iglesia, la misma que hacía repicar la campana del templo declarado Monumento Histórico Artístico Nacional. Tomás y su familia sobre el bordillo de la calle Bautista junto a propios y extraños. Y algún que otro vecino que desde el balcón de su hogar, veía salir a la comitiva a las 9 de la noche.

La carraca hacía su particular sonido estruendoso, pero para Tomás el inicio del desfile comenzó cuando las puertas de la Penitencial de la Vera Cruz se abrieron de par en par para dejar salir a la Cofradía de la Oración del Huerto. Una pausa, un silencio donde su sonido era diferente. Y volvió a sonar esa misma carraca en las mismas manos.

Ecce-Homo, Nava del Rey

Ecce-Homo, Nava del Rey

De inmediato, le llegó el turno a los cofrades del Ecce-Homo, atribuido a Francisco Alonso de los Ríos a mediados del siglo XVII. El alcalde del municipio, Guzmán Gómez Alonso acompañaba a varios penitentes que llevaban entre sus manos la Corona y el Cetro descansando en dos almohadillas. La talla del Ecce-Homo era la destinataria de una corona de espinas especial. Confeccionada por el restaurador navarrés Sergio Martínez Sáez, con zarza verde recogida en Nava del Rey.

Al ritmo de los tambores, ambas hermandades recorrían la calle donde la familia sevillana seguía la procesión. A la altura de la Plaza de Mateo Alonso de Leciniana, se unió la imagen de Jesús Atado a la Columna. El tercero y último de los pasos formaba parte de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna, que estrenó un nuevo estandarte.

Jesús Atado a la Columna

Jesús Atado a la Columna

Tomás ya podía ver a la comitiva al completo, a la cual siguió sus pasos. Nava del Rey avanzaba con paso lento y bajo el sonido de las marchas interpretadas por las bandas de CCTT. Después de recorrer la Plaza de la Verdura y la calle de Luis Salvador Carmona, el desfile giró por Ganados hasta llegar a González Pisador. Al enfilar la Plaza Mayor, llegó el punto álgido de la procesión de la Vera Cruz.

Al término de la lectura de varias escrituras, un acto emotivo emocionó a los que se dieron cita en la Plaza Mayor del municipio, también a la familia de Tomás. Un acto lleno de escenificación para proceder a la Coronación de Espinas sobre la talla del Ecce-Homo. El mismo silencio que había sentido Tomás durante aquella procesión que regresaba a las calles de Nava del Rey sesenta años después; lo sintieron los que se alejaban de aquel lugar al mismo compás que las cofradías regresaban a sus sedes.

 Rebeca Díez (@RebecaDMelero)

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